Los residuos mineros vertidos en la bahía de Portmán siguen liberando metales en el mar 25 años después de su cese

Los residuos mineros vertidos en la bahía de Portmán siguen liberando metales en el mar 25 años después de su cese.

Un nuevo proyecto ICTA-UAB evaluará los impactos de los micro y nanoplásticos en los océanos tropicales y templados

Un nuevo proyecto liderado por la investigadora del ICTA-UAB Patrizia Ziveri es uno de los cinco proyectos seleccionados para recibir financiación de la Iniciativa de Programación Conjunta Mares y Océanos Productivos y Saludables (Océanos JPI).

El Big Data revela una extraordinaria unidad que subyace a la diversidad de la vida

Un estudio del ICTA-UAB apunta al crecimiento como elemento clave para explicar el funcionamiento de todos los seres vivos.

Jeroen van den Bergh, doctor honoris causa por la Open University de los Países Bajos

El economista ambiental del ICTA-UAB Prof. Dr. Jeroen van den Bergh fue nombrado doctor honoris causa por la Open University de los Países Bajos.

El Acuerdo de París se ve obstaculizado por promesas inconsistentes, según un estudio del ICTA-UAB

Las promesas del Acuerdo Climático de París realizadas por algunos países podrían no ser tan ambiciosas como parecen, según un estudio realizado por investigadores del Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB).

Encuentran altas concentraciones de plomo en la fauna silvestre de la Amazonia

Investigadores del ICTA-UAB y de la UVic-UCC han detectado concentraciones de plomo elevadas en muestras de fauna salvaje de la Amazonia peruana, cuyo origen es la munición de plomo y la contaminación relacionada con la extracción petrolera.

Miden el potencial de los bosques para ralentizar el cambio climático

Los bosques pirenaicos, cornisa cantábrica y Galicia muestran un importante potencial para acumular cantidades aún mayores de dióxido de carbono en el futuro y así ayudar a frenar el aumento en las concentraciones del gas CO2 que está calentando el planeta.

¿Por qué los ambientalistas comen carne?

Un estudio del ICTA-UAB analiza los motivos por los que científicos concienciados con el medio ambiente no renuncian al consumo de carne, causante de importantes impactos ambientales en el planeta.

La gestión del verde urbano permite incrementar la presencia de pájaros en las ciudades

Incrementar la biodiversidad del verde urbano permitiría aumentar la presencia de aves paseriformes en las ciudades mediterráneas, según un estudio científico realizado por investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB) que analiza qué estrategias hay que implementar sobre la vegetación urbana para conseguir "naturalizar" las ciudades favoreciendo la entrada de flora y fauna.

El río Ebro vierte anualmente 2.200 millones de microplásticos al Mar Mediterráneo

Un estudio del ICTA-UAB analiza la distribución y concentración de microplásticos procedentes de uno de los principales ríos del Mediterráneo occidental.

Un proyecto europeo ofrece ayuda para crear invernaderos en cubiertas

El Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) ha abierto una convocatoria que pretende dar soporte a nuevos proyectos de invernadero en cubiertas, en el marco del Proyecto GROOF.

El ICTA-UAB participa en el proyecto que habilitará 10 escuelas de Barcelona como refugios climáticos

El Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB) es una de las instituciones impulsoras de un proyecto que habilitará 10 escuelas de Barcelona como refugios climáticos para disminuir el impacto de las altas temperaturas del verano.

Un estudio desestima las políticas de crecimiento verde para hacer frente a la emergencia ecológica

Investigadores del ICTA-UAB y de la Goldsmiths University of London indican que la reducción de emisiones sólo es compatible con un menor crecimiento o con el decrecimiento económico.

El conocimiento indígena, clave para el éxito en la restauración de ecosistemas

Los proyectos de restauración ecológica que involucran a las comunidades indígenas y locales de manera activa tienen resultados más exitosos.
Noticias
El transporte aéreo, principal fuente de contaminación del turismo en Barcelona

Fecha: 2018-12-19


Cada visitante de la ciudad de Barcelona produce al día una emisión de 96,9 kg CO2 eq, lo que supone una huella de carbono equivalente a conducir un coche 410 kilómetros sin parar, o dejarse una bombilla led de 6,4 vatios encendida durante 4 años seguidos.

Un estudio realizado por investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB) calcula por primera vez el impacto de la actividad turística en una ciudad concreta, en este caso Barcelona, y analiza las principales fuentes de emisiones directas e indirectas de cuatro grandes ámbitos (los transportes de llegada y salida, el alojamiento, las actividades de ocio, ferias y congresos, y los transportes internos).

El turismo es uno de los sectores de actividad económica más relevantes de la ciudad de Barcelona, con unos 33 millones de visitas anuales, repartidas a partes iguales entre turistas (visitantes que se alojan en la ciudad) y excursionistas (se están un día o menos sin pernoctar). Esta actividad contribuye al calentamiento global debido a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que se derivan, y al mismo tiempo, el cambio climático tiene impacto sobre los destinos turísticos y los flujos turísticos.

El estudio del ICTA-UAB realizado en colaboración con Inèdit a petición del Ayuntamiento de Barcelona y de Barcelona Regional, determina que la huella de carbono total de la actividad turística en Barcelona es de 9.578.359 t CO2 eq al año. La principal fuente de emisiones (con un 95,9% de las emisiones generadas) es el transporte de llegada y salida en la ciudad, y en concreto el avión. Este ámbito representa una emisión de 92,9 kg CO2 eq/visitante·día, con grandes diferencias entre turistas (media de 103,1kg CO2 eq/turista·día) y excursionistas (media 42,1 kg CO2 eq/excursionista·día). Por ejemplo, el transporte de llegada y regreso de un turista de Oceanía conlleva la emisión de 4.200 kg C02 eq.

Del resto de emisiones (el 4,1%), la principal fuente es el consumo de electricidad, principalmente asociado al alojamiento. En este sentido, los hoteles tienen el mayor impacto en la huella de carbono con un 70'5%, especialmente en las categorías más altas, seguidos de los apartamentos turísticos (con registro y sin) con un 25,3%. La huella de una pernoctación va de los 2,9 kg CO2 eq/pernoctación en pensiones, hostales y albergues, a los 21,9 kg CO2 eq/pernoctación de un hotel de 5 estrellas, 7,5 veces más.

No todas las actividades en la ciudad tienen el mismo impacto en cuanto a la contaminación. Los puntos de interés de ciudad (PICs) son responsables del 68,8% de dentro del ámbito de actividades ocio, ferias y congresos. La visita a un PIC representa una emisión media de 0,9 kg CO2 eq/visita, mientras que un trayecto en transportes singulares supone 1,4 kg CO2 eq, y la participación en una feria o un congreso representa 5,9 kg CO2 eq/participante.

Los viajes en metro (38,5%) y en taxi (22,3%) para desplazarse por la ciudad son los que más emisiones generan colectivamente, por delante de los desplazamientos en Renfe y el vehículo propio. Aún así, metro y tranvía son los dos modos con una huella de carbono por desplazamiento más baja. La huella de carbono media del desplazamiento con los transportes internos de la ciudad es de 0,3 kg CO2 eq/viaje.

Los resultados obtenidos para Barcelona se han comparado con otros estudios de huella de carbono del turismo y las conclusiones siguen la misma línea; en todos ellos destacan el transporte en avión y el alojamiento. Por otra parte, cuando se compara la huella de carbono de los visitantes con la de un residente, y sin olvidar las diferencias en el tipo de datos y la metodología para su cálculo, las actividades en destino (es decir en la ciudad y sin considerar transporte de llegada y salida) de los excursionistas que visitan Barcelona generan unas emisiones de GEI diarias que son aproximadamente la mitad que las de un residente. Por el contrario, los turistas duplican de promedio las emisiones de GEI respecto a un residente, siendo el alojamiento el elemento diferenciador.

El estudio también evalúa de manera aproximada la huella de carbono de otros ámbitos de actividad relacionados con el turismo como son el comercio, la restauración y los residuos. Ni los residuos ni la restauración tienen un impacto destacable, ya que las emisiones por transporte siguen siendo las más elevadas. La huella de carbono del comercio sería equiparable a la del alojamiento.

Los investigadores consideran que disponer de una visión global de las emisiones asociadas a la actividad turística permite conocer las principales fuentes de emisión de GEI y "a partir de ahí establecer objetivos de reducción y definir políticas y estrategias en los diferentes ámbitos relacionados con el turismo encaminadas a la mitigación del cambio climático ", comenta Jordi Oliver, investigador ICTA-UAB y co-fundador de la spin-off Inèdit.

Una vez identificadas las principales fuentes de emisión de GEI, la investigación también propone un listado de potenciales estrategias para la reducción de las emisiones de GEI del turismo en la ciudad de Barcelona para cada uno de los ámbitos de actividad. En este sentido proponen acciones de información y promoción de la compensación de emisiones de GEI asociadas al viaje en avión, promover que los turistas conozcan y utilicen los modos de transporte público disponibles desde el aeropuerto del Prat hasta la ciudad y fomentar medidas para incrementar eficiencia de los edificios (como la rehabilitación energética) en alojamientos turísticos de la ciudad.

Artículo científico

Rico, A., Martínez-Blanco, J., Montlleó, M., Rodríguez, G., Tavares, N., Arias, A., & Oliver-Solà, J. (2019). Carbon footprint of tourism in Barcelona. Tourism Management, 70, 491-504, 
available online at: https://doi.org/10.1016/j.tourman.2018.09.012  

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